La rodilla aguanta todo tu peso en cada paso. Cuando el menisco o un ligamento se lesiona, el cuerpo lo compensa… hasta que ya no puede. Aquí te explico qué puede estar pasando y cómo lo resolvemos.

La rodilla es una articulación compleja: huesos, cartílago, dos meniscos que amortiguan y cuatro ligamentos que la estabilizan. Un mal apoyo, un giro en falso jugando fútbol, o simplemente los años, pueden dañar alguna de estas piezas. El dolor es la forma en que tu rodilla te avisa que algo dejó de trabajar bien.
Estas son las causas que veo con más frecuencia en consulta:
Si tu rodilla se hincha, se traba, se dobla sola o te duele al dormir, no lo dejes pasar. Cuanto antes se diagnostica una lesión de menisco o ligamento, más opciones tienes de conservar tu cartílago.
Cuando la lesión requiere cirugía, la mejor herramienta suele ser la artroscopia. A través de dos o tres incisiones de pocos milímetros introduzco una cámara y micro-instrumentos para reparar el menisco o reconstruir el ligamento, viéndolo todo en tiempo real y sin abrir la rodilla.
Frente a la cirugía tradicional, la artroscopia suele significar:
"Si me operan la rodilla, ya nunca volveré a hacer deporte."
Muchos pacientes vuelven a su deporte tras una buena reparación y rehabilitación. La meta es precisamente devolverte tu vida activa.
Sutura o resección selectiva por artroscopia, conservando la mayor cantidad de menisco sano posible.
Reconstrucción del ligamento para devolver estabilidad a la rodilla, ideal para deportistas.
Desde infiltraciones y manejo conservador hasta opciones quirúrgicas según el grado de desgaste.
Valoración del dolor femoropatelar y tratamiento de lesiones del cartílago.
Una valoración a tiempo puede ahorrarte años de molestias. Cuéntame tu caso y salgamos de dudas.